Y haced discípulos La orden del Señor es un imperativo, “y haced discípulos...” En otras palabras, habiendo ido, haced discípulos. Pérez Millos comenta que en Mateo 28:19, Jesús, “Luego de afirmar su autoridad y con ella establecer el mandato que Mateo traduce πορευθέντεζ, participio aoristo…, [definido] aquí como yendo, o habiendo ido;…” Este comentarista continua diciendo que el énfasis de este versículo no recae en la orden de ir, el énfasis está en el propósito de ese ir, es decir, habiendo ido haced discípulos. Pérez Millos, explica este texto así, “…; μαθητεύσατε, segunda persona plural del aoristo primero de imperativo en voz activa del verbo [discípulo], en voz activa hacer discípulo… , aquí como haced discípulos; …” En otras palabras, la declaración está dada en forma de comando y en plural, la orden es hacer discípulos, esta orden es para toda la iglesia. Hacer discípulos no es lo mismo que creyentes. Los creyentes pueden creer cualquier cosa, pero la labor de hacer discípulos es transformar a un aprendiz por medio de la doctrina de su maestro. Hendriksen comenta que “El término ‘haced discípulos’ pone algo más de énfasis en el hecho de tanto la mente como el corazón y la voluntad deben ser ganadas para Dios. Un discípulo es un alumno, un aprendiz.” Esta cita describe apropiadamente la idea de este proyecto, ganar hombres y mujeres que sean transformados por el evangelio de Jesús, los cuales tanto en su corazón, mente y voluntad sean cambiados en discípulos de Cristo. El Señor le pide a la iglesia que se hagan discípulos, no solo participantes y asistentes a la iglesia, su deseo es el crecimiento de los que vienen a Él tomándolo como Señor. El Director del proyecto está de acuerdo con Ed Stetzer y Putman cuando dicen: “que el reconocimiento más importante hecho en los últimos 30 años es que las estadísticas no están de acuerdo con la realidad. Para muchas iglesias, supuestamente ganamos miles de personas cada año sin embargo pocos llegan a ser discípulos activos.” Esto, precisamente pasa en IBC constantemente. Pareciere que los visitantes empiezan con gran fuerza y entusiasmo, para posteriormente abandonar el camino sin lograr consolidarse como discípulos de Jesús. La pregunta es, ¿qué hacer entonces? Como está citado en el capítulo anterior la idea es hacer un sistema teórico/practico, por medio del cual se desarrollen discípulos que se conviertan en líderes para cumplir la orden del Señor. Ed Stetzer, escuchó a un famoso pastor y conferencista, cuya iglesia contaba con gente bien educada y un sistema de enseñanza profundo en su iglesia y sin embargo estaba fallando en bautizar a sus asistentes, convirtiéndoles en discípulos. A lo cual Stetzer, se preguntó, ¿debe la iglesia concentrarse en hacer mejores discípulos o concentrarse en alcanzarlos? El mismo Stetzer responde, ni la una ni la otra las dos opciones juntas es lo apropiado. Estas dos opciones implican el ir y haced discípulos, no solo se enseña, se deben convertir a los nuevos creyentes en agentes de alcance. ¿Por dónde comenzar entonces? No se pueden hacer discípulos, si primero no se les busca y segundo, es importante que ellos se convenzan que Jesús desea que sean sus discípulos y se dediquen a alcanzar a otros. ¿Qué es hacer discípulos entonces? Francis Chan y Mark Beuving, y el Director del Proyecto se une a ellos cuando dicen que “hacer discípulos es más que un programa es la misión de nuestras vidas.” Como fue la vida de Jesús, así debe ser la de la iglesia, vivir dando ejemplo mientras se predica la salvación que Dios ofrece. Esto define a sus seguidores como discípulos. El discípulo aprende que el resultado de su vida de discípulo es hacer discípulos, tal como declaran Chan y Beuving “Un discípulo es un hacedor de discípulos.” En el primer capítulo fue propuesto multiplicar discípulos que ejerzan liderazgo. Para que IBC pueda lograrlo debe establecer un sistema discipular que sea teórico y a su vez práctico, ya que el discipulado es un asunto de toda una vida. Mientras el discipulado sea un asunto de programas, la iglesia de Jesucristo seguirá teniendo problemas, como dicen Chan y Beuving: “hemos estado tan enfocados en programas que al pensar en discipulado pensamos en programas.” Situación en la que el Director del proyecto se encontró mucho tiempo, por la influencia de su entorno cristiano. Aunque se conocía el sentido común de la palabra discípulo, existía como una doble lectura de la palabra discípulo, pensando en hacer discípulos como un asunto de programas de estudio. Lo que se debe entender es que hacer discípulos es una parte intrínseca de la vida de la iglesia, no es enseñar solo teoría, es enseñar vida y transmitir vida. Al hacer discípulos se está enseñando a adorar, evangelizar, servir y estar en comunión con otros discípulos. Es decir, desarrollando al discípulo para que crezca dinámicamente en su relación con Cristo. Muchas iglesias centran su misión en programas y se ven a las personas como números de un programa o plan. Lo cual es equivoco se debe considerar la totalidad de la humanidad de las personas, y enseñarle a la iglesia a amar a las personas y en base a ese amor buscarles para ayudarles en sus necesidades. Coleman, dice que el plan de Jesús fueron las personas, esta fue su estrategia de evangelización “[Jesús]… No se preocupó por programas con los cuales llegar a las multitudes, sino por los hombres a quienes las multitudes habrían de seguir.” Si toma en cuenta la totalidad de la persona al momento de transmitirles el evangelio y se crea en ellos una profunda convicción, por parte del Espíritu Santo, estos hombres y mujeres se convertirán en los que transmitan el evangelio a su mundo. Cuando se habla de discipulado se habla de una persona que su vida es alterada por la enseñanza que sigue, como comentan Chan, y Beuving. “Es imposible ser un discípulo o un seguidor de alguien y no terminar como esa persona…. Esta es la razón de ser de un discípulo de Jesús: le imitamos a Él, continuamos Su ministerio, y nos volvemos como Él.” Para el Director del Proyecto este concepto es importante ya que al plantearse el presente proyecto lo que se busca es precisamente transformar la vida de personas sencillas en discípulos de Jesús. Discípulo es alguien que aprende de un maestro y sigue sus enseñanzas. Lo que se debe implicar por hacer discípulo es precisamente que este alumno se convierta en un conocedor y guardador de la doctrina de su maestro. Además, el seguidor del maestro—entiéndase seguidor de Jesús, debe estar dispuesto a dar la vida por su maestro y la enseñanza de este. Se es discípulo cuando la disciplina y la vida de una persona son desarrolladas a la luz de las enseñanzas y vida de su maestro, como dice David E. Lanier, “El discípulo observa todas las cosas que su Señor le manda. Es decir, desde orar hasta leer la Palabra de Dios” Estando de acuerdo con esta declaración y añadiendo que no solo es esto, tal como lo resalta Steve Murell, “un discípulo simplemente es alguien que sigue a Jesús y pesca gente.” Murrell continúa explicando que es también un proceso. “Discipulado es el proceso de ayudar a alguien a seguir a Jesús.” Estando de acuerdo con lo anteriormente dicho, se puede declarar entonces, Jesús nos mandó a buscar gente que lo imitaran y le siguieran a Él. En el medio en que IBC funciona está en la capacidad de cumplir este mandato dentro de su geografía, existen varios grupos étnicos, no solo se puede hacer discípulos en medio de los hispanos, aunque IBC ha estado toda su vida ministrando al pueblo hispanoparlante, IBC tiene la oportunidad de servir a varias etnias, cumpliendo así el mandato del Señor. Stetzer y Putman, declaran: “Jesús le dijo a sus discípulos que ellos debían ‘hacer discípulos a todas las naciones’ (Mat.28:19). Este trabajo evangelizador de declarar el evangelio es el ministerio primario de la iglesia hacia el mundo.” En total acuerdo con lo expresado por Stetzer y Putman, este también es el deseo del Director de Proyecto para con IBC. _______________________________________________________ 1. Pérez Millos, Comentario Exegético Al Texto Griego Del Nuevo Testamento: Mateo (Terrassa, Barcelona: Editorial Clie, 2009), 2117. 2. Ibíd. 3. Guillermo Hendriksen, El Evangelio Según San Mateo: Comentario Del Nuevo Testamento (Grand Rapids: Subcomisión Literatura Cristiana, 1986), 1048. 4. Ed Stetzer y David Putman, Breaking the Missional Code: Your Church Can Become a Missionary in Your Community (Nashville: Broadman y Holman Publishers, 2006), 68. 5. Francis Chan, y Beuving, Mark, Multiplícate: Discípulos Haciendo Discípulos (Colorado Springs: Publicado por David C Cook, 2012), 31. 6. Ibíd. 7. Ibíd. 8. Robert Coleman, Plan supremo de evangelización, (El Paso: Casa Bautista de Publicaciones, 1980), 15. 9. Francis Chan, y Beuving, and Mark, Multiplícate: Discípulos Haciendo Discípulos (Colorado Springs: Publicado por David C Cook, 2012), 16. 10. David E. Lanier, “Multiplication of Disciples: The Addition of Converts Versus the Multiplication of Disciples,” Faith And Mission 5-15, no. 16/2 ((Spring 1999)): 7. 11. Steve Murell, “Essentials for Creating a Disciple-Making Culture in Your Church,” Facts & Trends, Spring 2013, 19. 12. Ibid. 13. Wayne Grudem, Systematic Theology: An Introduction to Biblical Doctrine (Grand Rapids: Zondervan, 1994), 867-68.

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